3.44 - ¡Lumos!
Hágase la luz.
👋 Bienvenida
¡Muy buenos días!
Esta semana fue una locura. Viví tres momentos muy especiales.
El primero fue el martes.
La semana pasada tuve una función de mi obra de teatro que no salió bien y me dejó desmoralizado. El martes tocó la función 85 y, a pesar del miedo de la función anterior, salí dispuesto a dar todo de mí para reconfirmar el valor del trabajo que estaba haciendo.
Al momento de la reverencia, me llevé una sorpresa muy emocionante. Hace muchos meses que el público no se ponía de pie al terminar una función, y esta vez sí lo hizo. Es como si supiera que necesitaba ese empujón. Quizás mi actuación fue mejor debido a la necesidad de demostrar —más bien, demostrarme— la calidad y la importancia del trabajo que estoy haciendo. Pero voy a atribuirlo a que el universo sabía que necesitaba esos aplausos y apoyo para seguir adelante.
Al día siguiente partí a Frutillar, al sur de Chile, para animar las charlas TEDx de Frutillar, en el mismo evento en el que el año pasado tuve el privilegio de hacer mi primera charla. Nunca había hecho profesionalmente de animador, especialmente en un evento ante 1200 personas. Estaba un poco nervioso, pero menos que al momento de hacer mi charla el año pasado. Decidí prepararme bien: armé una estructura, una introducción entretenida, y le pedí a los organizadores del evento si podía tener sentido del humor. Un poco asustados, aceptaron. Esto fue fundamental, ya que me permitió tener mi propio tono y ser auténticamente yo en el escenario.
Al salir al escenario, me sorprendió que me aplaudieran con mucho cariño porque me recordaban de la charla del año pasado. A medida que iba avanzando el evento, iba saliendo cada vez con más confianza: hablaba con sentido del humor, con profundidad, con reflexiones, y el público lo valoró.
Un momento muy divertido fue cuando el escenario estaba lleno de humo tras un show técnico del teatro; el humo llegaba hasta la altura de mis ojos. Una nube densa. Sin embargo, no podíamos seguir esperando para continuar con el evento, por lo que las animadoras me dijeron que saliera a escena a pesar de estar tapado hasta los ojos. Me pidieron que por favor fuera lo más serio posible. Salí al escenario, caminé lentamente, me paré a mitad del escenario y miré fijamente al público. Sentía la complicidad de 1200 personas que me transmitían telepáticamente: “O haces un chiste tú, o lo vamos a hacer nosotros”. Aposté por hacer algo más ridículo aún. Animé como si no estuviese tapado por una nube, con cara de poker y simulación absoluta. La gente se rió casi toda esa presentación ante lo ridículo de la escena.
Finalmente, la animación fue uno de los puntos altos del evento y me permitió usar en vivo una combinación de teatro y las habilidades que me ha dado hacer las entrevistas en el podcast. Fue una experiencia increíble: la calma con la que estuve durante el evento y lo rápido que corrió todo, a diferencia del año pasado, cuando estaba muy nervioso, emocionado y sentí que el tiempo pasaba muy lento.
Mi momento favorito en la conducción del evento fue cuando con la organizadora del evento hicimos que todo el público prendiera la linterna de sus celulares, y pude decir que me sentía como Harry Potter haciendo un “¡Lumos!” junto a las 1200 personas. Más abajo te dejo las imágenes de lo que fue este momento tan especial y mágico.
Por último, el tercer rito de mi semana fue el día viernes en la mañana, en el mismo Teatro del Lago de Frutillar, donde, ante un público de 10-15 personas, pude mostrar un adelanto de una hora (70%) de mi nueva obra de teatro al productor general del teatro, dos de sus directores, el actor Felipe Braun, el compositor y conductor de orquesta Sebastián Errázuriz, y otros profesionales del teatro. Entre todos, tomarían la decisión de si mi obra tenía el potencial suficiente como para ser estrenada en ese teatro que es un referente en el mundo.
Actué con toda mi alma.
Para esto me venía preparando hace un año. Había pasado exactamente un año desde que empecé a escribir esta nueva obra.
Venía con una carga tan especial dentro de mí: de haber fracasado la semana anterior con una función de mi obra, de esa ovación en el teatro el día martes, de haberme sentido libre y querido en la animación el día anterior, que me sentí absolutamente confiado de dejarme ir y actuar con todo lo que tenía dentro de mí.
El esfuerzo valió la pena.
Les encantó.
Es más, dos de los asistentes llevaron a sus hijos de 10 y 12 años a ver la obra y el mejor feedback vino de uno de ellos. Me lo mandó desde el celular de su mamá la noche de esa actuación:
Que un niño de 10 años sienta eso de mi obra y se de el tiempo de darme un feedback como crítico del New York Times me llena de esperanza de lo que puedo lograr en 6 meses más cuando se estrene.
Porque sí, la obra salió bien y se va a estrenar en 6 meses más ahí mismo.
El 9 de mayo del próximo año se estrena mi nuevo unipersonal en uno de los teatros más lindos del mundo. Frente a 1200 personas. Con música en vivo. Y lo que creo que va a ser mi aporte educacional al país. O más que educacional, patriótico.
Espero pronto poder contarte mucho más sobre esto, pero por ahora solo quería dar las gracias y reflexionar sobre que había sido una de las semanas en que más tiempo pasé arriba de un escenario, en distintas calidades: como actor en problemas, como actor consagrado, como animador debutante y como actor/emprendedor volviendo a presentar un proyecto en el que necesita apoyo para hacer realidad su visión.
Soy consciente de que estoy en un momento importante de mi vida. Agradezco cada una de estas oportunidades. Me seguiré esforzando para vivir a la altura de cada nueva chance que se me dé de vivir el propósito por el que estoy en este mundo.
¿List@ para partir? ¡Manos a la obra!
🔧 Herramienta - Cómo enseñar a tener alta iniciativa (“High Agency”).
Uno de mis emprendedores y creadores de contenido favorito (sobre emprendimiento) se llama Alex Lieberman. Esta semana, hizo un post que guardé inmediatamente para usar en mi vida y aprovechar de compartirlo contigo:
Es la mejor ilustración que he visto sobre cómo enseñar a alguien a tener alta iniciativa (high agency). ¿Recuerdan que postié este excelente artículo sobre High Agency a mitad de año? Esto es el complemento perfecto para lograr que alguien tenga high agency.
Existen 5 niveles de trabajo:
Nivel 1: “Hay un problema.”
Nivel 2: “Hay un problema y encontré algunas causas.”
Nivel 3: “Aquí está el problema, aquí algunas posibles causas y aquí algunas posibles soluciones.”
Nivel 4: “Aquí está el problema, creo que esto lo causó, aquí algunas posibles soluciones y esta es la que creo que deberíamos elegir.”
Nivel 5: “Identifiqué un problema, descubrí qué lo causó, investigué cómo solucionarlo y lo solucioné. Solo quería mantenerte al tanto.”
Usando este marco, esto es lo que le digo a cada nuevo empleado:
“Vivirás en el Nivel 4 desde el primer día, y a medida que construyamos confianza, subirás al Nivel 5.”
Ser una persona con alta iniciativa no solo significa abordar los problemas de esta manera, sino que todo tu modo de trabajar debe estar orientado a ser un empleado de nivel 4 o superior.
¿En qué nivel sientes que estás tu en tu trabajo? A veces duele un poco ver que a pesar de lo que pensábamos, estamos en un nivel 3, 2 o incluso 1.
¿En qué nivel sientes que están tus colaboradores?
🎥 Video - ¿Cómo se volvió tan feo el mundo?
Este video es uno de esos que, tras verlo, no puedes desverlo nunca más.
No había pensado en esto nunca: en cómo muchos de los objetos triviales del día a día —cabinas telefónicas, luces en la calle, puentes, etc.— antes tenían un factor de diseño que no solamente los hacía funcionales, sino también hermosos y atemporales.
Tanto así, que muchos años después de su instalación los vemos y hacen que, en nuestro subconsciente, digamos “qué lindo este lugar” o “qué bonito paisaje”.
Hoy todo se quedó simplemente funcional, minimalista, práctico y económico.
Por favor, regálate unos minutos para ver este video y así ir detectando esos vestigios de arte en el día a día.
✍🏻 Cita para reflexionar.
La cita de esta semana me la compartió mi mamá al inicio de la semana diciendo que ella sentía que esta frase reflejaba muy bien como ella veía la vida.
Tan pronto la leí, sentí que era mi visión de la vida también.
“El peor laberinto no es esa forma intrincada que puede atraparnos para siempre, sino una línea recta única y precisa.”
— Jorge Luis Borges
¡Que tengas una semana extraordinaria!
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